Con la llegada de las bajas temperaturas, pueden aparecer las enfermedades respiratorias. Sin embargo, podemos prevenirlas mediante la adopción de hábitos simples y sostenidos en el tiempo, que contribuyen al cuidado de la salud individual y comunitaria.
Entre las principales medidas de prevención se recomienda cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar, ventilar los ambientes cerrados a diario y realizar un lavado frecuente de manos. Estas acciones, aunque básicas, pueden reducir la circulación de virus respiratorios.
Durante esta época del año también es fundamental hacer un uso seguro de los sistemas de calefacción. Mantener una adecuada ventilación, realizar controles periódicos de los equipos, evitar instalaciones improvisadas y no sobrecargar conexiones eléctricas son medidas que ayudan a prevenir accidentes e intoxicaciones por monóxido de carbono; un gas invisible y potencialmente mortal.
Asimismo, se aconseja consultar ante la aparición de síntomas como fiebre alta o dificultad para respirar, especialmente en grupos de mayor riesgo como niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
Incorporar estos cuidados de forma constante previene el riesgo de enfermedades respiratorias y accidentes en el hogar, favoreciendo un invierno más seguro para toda la familia.


